Mujer de Viento.


Mujer de aire y tormenta
mora y se desmorona en el viento
rapta! grita, se arrastra!
ojos de trueno y relámpago
pechos de fuego que queman
oscura! resplandeciente.

Tu compañía es silencio
en silencio que se atrapa en tu silencio
y los astros que se atan y desatan
en parpadeos distantes sin distancia
y en asilos de la ausencia.
Lo es el mar
que se iza y se desliza
y nos da brutal esperanza.
Mujer milagrosa y desgracia!
entre tus piernas el motor de todo
en tus caderas la violencia explícita
de la ternura de tus labios
la explosión, la rabia y la guerra!
el odio profundo de tu falta.

Tus palabras gritos! gemidos y gimoteos!
fuerte al amar y al parir!
débil al pedir refugio-dominio entre los brazos de el amado
frágil a deshoras en el desencuentro
sombra que asombra
vida y muerte según entiendo.

6 Se han dejado perfumar:

xwoman dijo...
10 de julio de 2008, 22:17

Bien con el juego de sonidos, las aliteraciones...

Me gusta la idea de la mujer como símbolo del principio y fin; de fecundidad y muerte; el ser ambivalente.

Excelente!

nea dijo...
11 de julio de 2008, 8:22

Dichosa la Mujer de Viento que te inspira a escribir de tal manera.

gama dijo...
11 de julio de 2008, 15:41

dulce y amargo, dualismo perfecto!!!

maureen dijo...
13 de julio de 2008, 10:21

genial
cargadisimo de sensaciones, de intenciones de contradicciones
que bueno de verdad
saludos mi querido amorexia

Capitán Melcocha dijo...
14 de julio de 2008, 5:46

Que divertidamente doloroso. Talvez desvié mi atención hacia otro tipo de mujer al leer tu relato. Y es que leyendo esto justo en el momento en que escribía sobre alguien que fue así en mi vida, una mujer de viento. De ese tipo de mujeres, que son todos los elementos menos tierra, porque en ellas el amor nunca germina. Mujeres estériles a nuestras caricias. Mujeres vendidas a otros dueños.

Y es una lástima. Yo creo firmemente que las mujeres de viento en algún momento fueron campos fértiles llenos de árboles, esperando por alguien que las cosechara, y no necesariamente en lo sexual. Pero el corazón se cansa de sufrir, y a veces se amarga tanto que cuando llega un amor real ya no es capaz de reconocerlo.

Pagan justos por pecadores. Y no estoy libre de pecados.

loslibros dijo...
14 de julio de 2008, 8:56

Original, corto, sencillo y bueno.....

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Perfume de un beso.