Los Amantes del Círculo Polar


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_Ma, mirá, la vecina me regaló esta muñeca.
En un arranque de cólera, me dio una cachetada. La muñeca cayó al suelo.
_¡¡No vivás mendigando los juguetes de los demás!!
Era solo una excusa. La cachetada significaba más que eso. Significaba vergüenza. Inaudito. Insoportable. Una muñeca ajena. Así aprendí a no aceptar nada que viniera de afuera.

_Ma, quiero un vestido de princesa.
En un arranque de cólera, me dio una cachetada.
_¡¡No sos una princesa, somos pobres!!
Era solo una excusa. La cachetada significaba más que eso. ¿Una princesa? ¿Será que no ve lo que es en realidad? Así, aprendí a no soñar alto; a no soñar del todo.

_Ma, en la escuela...
Ya lo sabía. Ya habían pasado años, y se pudo controlar. No me dio una cachetada, como de costumbre. Solo explotó:
_¡¡Defendete!! Yo me he defendido toda la vida...
Era solo una excusa. El enojo significaba más que eso. ¿Cómo enseñame a defenderme? Se dio por vencida, ya no podía luchar. Las cachetadas en mi infancia, los gritos, nada logró que fuera lo que siempre soñó.

Y pasaron los años. Y crecí. Viví en un capullo toda su vida, pero aquella noche, finalmente empezó el proceso. Todo empezó con Noel León. Él me ayudó a salir del capullo, hizo que extendiera mis alas, que las amara, y que notara lo preciosas que eran. Me llevó a su casa, y me dio unas medias de seda, una minifalda y una blusa roja. Por primera vez me sentí yo misma. Dejé de ser Aron, para convertirme en Nora. Salimos a pasear. Un suave maquillaje cubría mi rostro y era suficiente para hacerme sentir hermosa.

Así, cada noche, me ponía una máscara... Una máscara que era un reflejo de lo que ocultaban mis rudas facciones. Y era feliz... Caminaba, reía... Pero quería más... No me sentía una mujer completa... La terapia de hormonas es muy cara, y mis papás no estarían dispuestos a pagar.

La noche en que les dije lo que me ahogaba desde hacía tanto tiempo, ambos me golpearon. Hicieron un nudo con algunas de mis cosas y me echaron de madrugada, para que los vecinos no se enteraran. Completamente sola y desamparada, solo tuve una opción.

El primer hombre con quien tuve sexo se llamaba Otto. Era un viejo gordo y sucio y recuerdo la sensación de miedo y asco que me invadió durante las dos horas que estuve con él. Poco a poco, todo se hizo más soportable. A veces debía volver a mi casa a cambiarme, porque algún gracioso me tiraba huevos, me insultaba o incluso me escupía. Una vez, incluso, me empaparon con orines. Fue por eso que aprendí a llevar un puñal en mis piernas. Era un mundo peligroso, pero necesitaba el dinero, y nadie contrataría a los restos de una oruga que estaba a punto de alcanzar su sueño.

Pasaba los días encerrada, temerosa. No quería salir y que la gente me mirara, me señalara. Que el carnicero, el que le pega a su mujer, no me vendiera por sucia. Que el pulpero, que aveces me besaba en las noches, me dijera "Aléjese". Que la estilista de la esquina, cuyos hijos no son de su padre (y parece que solo él no sabe), me señalara como un mal ejemplo. Que todos aquellos que tenían pecados señalara los míos para verse menos infelices.

Si de algo me arrepiento, es del dolor que les causé a mis padres. "Siento haber sido su enemigo fiel, ahora tabú". Porque ya no hablan de Aron, porque él no existe. Porque su felicidad se fue apagando al creer que habían cometido errores gravísimos...

Pero si perdí su amor, gané el más fuerte que he tenido en mi vida, Noel. Fue él quien me impulsó a ser yo misma, a ser feliz... Y me propuso ser feliz con él para siempre.

_No quiero atarte a mi vida --le dije.
_Quiero estar atado, quiero estar con vos hasta que muera.
_Pero vos sabés... que yo vivo de noche, seríamos nocturnos de por vida.
_No me importa. Viviremos en los polos. Cuando se haga de día en uno, viajaremos para pasar 6 meses de oscuridad en el otro. Porque la luz no me hace falta. Vos sos toda la luz que necesito.

Y así, hemos pasado 20 años juntos hasta el día de hoy, los amantes del círculo polar, en nuestra propia noche eterna.

Imagen gracias a LaRebulera en DeviantArt.com

11 Se han dejado perfumar:

amor dijo...
8 de junio de 2008, 0:45

amarse en soledad apetece

Julia Ardón dijo...
8 de junio de 2008, 11:25

Hermoso relato. Cuánta falta nos hace ponernos en los zapatos del otro, de la otra...ejercer la compasión, no juzgar, acompañar de verdad.

Hermoso el título...¿ viste la película? es una joyita. Me encantó. Me emocionó mucho.

Ojalá fuéramos más humanos, más humanas. No dejemos de sentir.

Estoy contenta porque ayer en Cuba se aprobaron las operaciones de cambio de sexo para las personas que lo sientan una necesidad vital.
Un ejemplo de transformación, de revolución dentro de una revolución que ha estado anquilosada por muchos años.
Ejemplo de que el mundo no es blanco o negro...tiene colores, matices y gamas infinitas de grises.

Un abrazo.

U.A.S dijo...
8 de junio de 2008, 12:02

Amor: Y a veces no es solo porque apetece, sino porque es la única vía para vivir tranquilo.

Julia: No me imagino lo fuerte que ha de ser el hecho de ser travesti. Si ya ser homosexual es complicadillo a veces, ahora algo que implique tantos cambios, tanto dolor, tanto...

Terox dijo...
9 de junio de 2008, 8:26

Muy buen relato...

Recuerdo una vez la sensación de que me produjo un travesti (allá por el Líbano) que le decía a una perrilla zaguate..."véngase, que aquí no nos quieren". Eso me puso a pensar, tal vez por primera vez, muchas cosas...

misantropeli dijo...
10 de junio de 2008, 12:27

Que fácil nos resulta a todos criticar, señalar, desaprobar cuando por Dios!! las diferencias existen, siempre han existido y sería utópico pensar q van a desaparecer algún día.
Lo peor es q cuando rechazamos a personas en este tipo de situaciones dejamos que muera una parte de nuestra escencia de seres humanos.
Que duro xq siempre he sido una persona con facilidad para juzgar ciertas cosas (odio admitirlo) solo q me niego a crticar o rechazar a otra persona x su preferencia sexual.

SarksTico dijo...
10 de junio de 2008, 13:11

ah puta... y uno se queja ... eso SI TIENE q ser difícil..

U.A.S dijo...
10 de junio de 2008, 13:25

Terox: Qué dicha que le gustara, yo la verdad no quedé muy convencido (normalmente los reescribo N veces). "allá por el Líbano"... Como le dicen "allá por el Edén"... Como sea... Tenés razón, sabe Dios qué ha de sentirse ser tan señalado (y yo que soy un !travesti [o sea, que si me lo propongo, me veo tan hetero como Ignacio Santos]).

Misantropeli: Incluso yo me siento extraño cuando hay un travesti cerca. Los habrá tranquilos, de esos que simplemente quieren ser ellos, y los habrá sedientos de llamar la atención. Por estos últimos, uno se hace un estereotipo. A veces hay que dejar vivir, ¿no?

Sar: Yo no me quejo ^-^. Nooo, si es vaaara... Pero sí, al menos soy feliz siendo hombre, no me siento atrapado en mi propio cuerpo como una cárcel, y no haré del él una tumba (ooohhh, qué profuuuuuuundo)... Eso SÍ ha de ser difícil.

Palas dijo...
15 de junio de 2008, 16:07

no es solo hermoso el relato sino que bastante profundo... nos hace detenernos en el camino y si, ponernos en los zapatos del otro... de la otra... cierto, uno a veces se queja pero otros han sufrido más y han podido seguir adelante...

todo es cuestión de actitud... de quererse a sí mismo y seguir adelante...

me encantó!

U.A.S dijo...
15 de junio de 2008, 17:28

Muchas gracias, la idea era esa, la de meterse en los zapatos del otro y no creer que son "cerdos que disfrutan cogiendo con medio mundo"

Capitán Melcocha dijo...
16 de junio de 2008, 17:21

como cuesta dar la vuelta y mirar las cosas desde otra optica. No somos dueños nunca de una verdad absoluta, sino de una aparente realidad complaciente a nuestro subconciente. Pero cuando logramos deshacernos de tanta mierda y mirar con los ojos de los demás podemos comprender cosas inexplicables anteriormente.

Lo que cuesta es cortar el cordón...nada más eso.

Excelente relato, mi viejo!!

U.A.S dijo...
16 de junio de 2008, 19:29

Ese es el punto, que no nos tomamos el tiempo para SER en vez de criticar, porque es muy difícil...

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Perfume de un beso.