No, gracias... ya no...


Y es que si te digo que si, cruzo la línea...

Esa pequeña y frágil raya, imaginaria pero tangible a mi corazón, a mi razón.

Si doy una vuelta y corro a tus brazos, si vuelvo a tus caminos, me alejo de los míos.

De mi vida, mis metas, mis sueños, mis ideales.

¿Qué siento? Me preguntas tratándome de poner entre la espada y la pared.

Deseándo que no hable, no me defienda, no razone y muera mientras tomo el veneno de tus labios...

No... lastimosamente no...

No vuelvo a ti... no cruzo esa línea de nuevo... no seré tuya...

Aunque veas a una mujer debilitada, no sos lo suficiente para hacerme morir.

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Perfume de un beso.