
Las horas me parecen tan cortas y esto es lo que me disgusta. Quisiera que el tiempo se aliara a mis sentimientos y detuviera el sol siquiera un poco. Que detuviera la mañana, distrayéndola como a una niña curiosa que no conoce la nieve.
Mis ojos se ponen tibios porque de vez en cuando lloran. Es que me llega la nostalgia como disparo al centro de la razón. Me desubico, incluso logro dormirme como cruel trampa que no busco, pero caigo sin remedio. No me gusta el sueño cuando llueve... hay momentos significativos que no le pertenecen a Morfeo.
Trato de asirme como nunca. No quiero despegarme de tus olores masculinos. Nada en ti parece moverse, solo tus labios cuando dicen te quiero o qué pasa, o dónde estoy. Me río y disfruto tu voz que reconoce mis dedos cuando te sientes confundido.
El amanecer se vuelve un castigo malicioso y entonces, yo le sonrío: Pronto volverá a llover.







