Aparte de las horas de sueño que no sé si recuperaré, el regreso a Barcelona me tiene el corazón contento y estrujado a la vez. Contento porque mi señor esposo me hacía una falta que sólo puedo resumir en no tener paz. Y estrujado por la razón que se repite con cada viaje a Costa Rica y se trata de mi madre. Que no se me malinterprete, amo a mi papá, pero el dolor punzante viene de la lejanía con mi mamá.
Así que aprovecho un meme que andaba por ahí para poner esta foto (vio, Captain, no me quedé con las ganas), y de paso, hacerle un homenaje a esa mujer hermosa que me enseñó muchas cosas... principalmente a caminar, en todos los sentidos posibles.



